SEO (optimización para buscadores) se centra en posicionar en resultados de búsqueda: los clásicos "resultados de búsqueda". Optimizas contenido, configuración técnica y enlaces para que tus páginas aparezcan cuando la gente busca. El objetivo es aparecer en la primera página cuando alguien escribe una consulta. El SEO ha sido la columna vertebral de la visibilidad digital durante décadas y sigue generando mucho tráfico. Si no haces SEO, te pierdes la base.
AEO (optimización para motores de respuestas) apunta a fragmentos destacados y respuestas directas. Estructuras el contenido para que los buscadores extraigan una respuesta clara y la muestren en una caja o fragmento sobre los enlaces. Cuando alguien busca "cuáles son vuestros horarios" o "cómo reservo cita", el motor puede mostrar tu respuesta en una caja destacada, a menudo sin hacer clic. El AEO consiste en ser esa fuente: clara, concisa y formateada para que las máquinas extraigan y muestren tu respuesta. Se sitúa entre el SEO tradicional y el mundo de la IA.
GEO (optimización para motores generativos) consiste en estar incluido en respuestas generadas por IA. Cuando los usuarios preguntan a ChatGPT, Perplexity o la IA de Google, el sistema sintetiza información de la web. La GEO asegura que tu negocio esté entre las fuentes citadas y recomendadas. A diferencia del SEO (donde quieres posicionar en una lista) o el AEO (donde quieres llenar un fragmento), la GEO consiste en ser uno de los nombres que la IA menciona al componer una respuesta. "Para buen café cerca, prueba X, Y y Z." Quieres ser X, Y o Z.
Los tres trabajan juntos: una web sólida que posiciona (SEO), aparece en fragmentos (AEO) y es recomendada por IA (GEO). La misma web puede servir a los tres si se construye con claridad, estructura y autoridad. Profundiza en GEO.